Prudencia democrática
Fuente: negocios
De manera instintiva, en relación de causa a efecto, al palabro “fundamentalismo” se le une indefectiblemente el calificativo de “islámico”. Unimos a la ignorancia más supina sobre esta religión la demonización de toda una civilización que, guste o no guste, no sólo es nuestro vecino en todo el sur del Mediterráneo, sino de conciudadanos en España (millón y medio).
Generalizaciones analfabetas definen el islam como una doctrina atrasada, incapaz de evolución, indisolublemente unida a la política. Nosotros, evidentemente, no participaríamos de semejante arcaísmo.
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